
Aunque las flores estarán marchitas y los jardines arrasados quedarán como terrenos baldíos. Las calorías de los bombones habrán trasladado su lugar de residencia a la retaguardia formando unas rugosidades a las que algunos llaman piel de naranja, por utilizar un eufemismo, en lugar de llamarlas por su nombre real: celulitis. El olor del perfume se disipará... Lo que permanecerá inpertérrita es la tontería que no solo no se va sino que vuelve cada año y con más decibelios.





